AISA

La Aisa esta en revisión de 500 horas, necesitamos tu ayuda para poder pagar esta gran revisión y poderla pintar totalmente, lo que hará que tengamos un avión histórico, en perfectas condiciones.

Pero el dinero es importante, por ello acudimos a todos los amantes de la aviación, solicitando una aportación de 100,00 Euros,

Esta cantidad, ira destinada al pago de la revisión y elementos necesarios del avión.

Desde la FAM somos conscientes que aquellas personas que nos ayuden, de alguna manera tienen que ver un poco compensada esta ayuda, por lo que los que nos proporciones la cantidad de 100 Euros, tendrán derecho a un vuelo de TREINTA MINUTOS, en este avión histórico.

Podéis hacer la aportación, directamente  en la FAM en Son Bonet, o en la cuenta corriente de la FAm en LA Caixa2100-0773-69-0200107299 haciendo costar, nombre y apellidos del que hace el ingreso y el concepto, Revisión Aisa

Esperamos vuestra ayuda

Y para que veáis como van los pasos de este arreglo aquí os ponemos las fotos del proceso

Comunicamos a nuestros socios y amigos, que la AISA I-11-B de la Fundació, ya esta operativa para aquellos pilotos que quieran experimentar los vuelos con algo diferentes.

Para ello tendrán que pasar un procedimiento de Suelta, con uno de nuestros instructores.

Para conocimiento de la normativa de vuelos de la AISA, así como para concretar el periodo de vuelo, debéis dirigiros a la Fundació, por correo electrónico o por teléfono.

Deseamos informar a nuestros amigos, que después de una pequeña o larga etapa, según se mira, de inactividad de nuestra AISA I-11-B desde hace una semana, ya la tenemos nuevamente en vuelo

Esto ha sido posible gracias a la colaboración de diferentes personas, por lo que queremos dar las gracias a Don Pepe Miro director del taller de mantenimiento de Air Pal, en Son Bonet, al mecánico Don Guillermo Company, a nuestro ingeniero don Jordi Amengual, y a nuestro piloto Don Eduardo Nadal que con su aportación y interés han hecho posible esta nueva recuperación.

 

Breve Historia de la AISA I-11-B

En 1946 se creó la sociedad IBERAVIA S.A. bajo la dirección de Lázaro Ros España. Tenía tres secciones: Aeronaves, Hélices y Ayudas a la Navegación. Esta compañía organizó en 1948 una Oficina de Proyectos de aviones, dirigida por Juan del Campo Aguilera, en la que trabajaron valiosos técnicos como Pinto, Amador, Antonietty y Castillo.

El primer proyecto de esta Oficina de Proyectos fue un avión biplaza de turismo, con asientos lado a lado y cúpula de cabina en burbuja, construida en madera, con revestimiento de contrachapado en el fuselaje y alas y revestimiento de tela en alerones y timones de dirección y profundidad, que se denominó I-11. El motor era un Continental C90-12F de cuatro cilindros horizontales opuestos y 90 cv de potencia.

El prototipo se montó en unos talleres de la madrileña calle del Doctor Esquerdo, de donde, a finales de 1950, se trasladó a Cuatro Vientos para su montaje y puesta a punto. El primer vuelo lo realizó, con Javier Guibert a los mandos, el 16 de Julio de 1951, portando la matrícula EC-AFE y tren triciclo. El segundo prototipo, que volaría algo después, recibió la matrícula EC-AGZ.

Posteriormente se cambió el tren triciclo por un tres de aterrizaje convencional, con patín de cola, lo que dió origen a la versión I-11B, cuyos dos prototipos recibieron las matrículas EC-AIV y EC-AIX.

El primer vuelo de esta segunda versión se realizó el 16 de septiembre de 1952, pero, mientras tanto, Iberavia había sido adquirida por AISA, convirtiéndose en Oficina de Proyectos de esta última firma.

Dadas las magníficas características de los nuevos aviones, la DG de Aviación Ciivl encarga una serie de 70 unidades para su uso en los aeroclubs.

En diciembre de ese mismo año, un incendio destruye parte de los talleres de AISA, en Carabanchel, reduciendo a cenizas 40 I-11B que estaban solo pendientes de ser entregadas. Las 30 restantes se terminan rápidamente y, de ellas, 7 son entregadas al RACE para su distribución a los aeroclubs y las 23 restantes son adquiridas por el Ejército del Aire que, en pedidos posteriores, entre 1955 y 1957, irá ampliando dicha cantidad hasta llegar al avión con el nº de serie 193, último que será fabricado.

El Ejército del Aire les aplicará el designatorio L.8C. Algunos de los aviones de serie utilizaron el motor ENMASA “Flecha” proyectado especialmente para este avión y que no dio, en absoluto, el resultado esperado.

Las primeras siete, además de los prototipos, comenzaron ya en 1954 a volar en los aeroclubs. En 1955 comenzaron las I-11B a volar en San Javier como avión escuela elemental. Allí, en San Javier, los pilotos decidieron olvidarse del apelativo oficial  “Peque”, que consideraban bastante cursi y los bautizaron como “Vespa”, recordando el scooter italiano que entonces estaba comenzando a fabricarse en España y a ponerse de moda. Muy pronto, no obstante, el Ejército del aire consideró más fiable la veterana Bücker como plataforma de enseñanza que la I-11B que había sido concebida como avión de turismo y, en 1957/58 los aviones fueron transferidos como aparatos de enlace a diferentes unidades, quedando relegado este avión a misiones de enlace. Diez años después, en 1966/67 los supervivientes fueron cedidos por el Ejército del Aire a los Aeroclubs.

CARACTERÍSTICAS Y PRESTACIONES

Motor : Continental C-90 de 90 hp

Envergadura: 9,34 m

Longitud : 6,47 m

Peso vacío: 421 kg

Peso máximo: 670 kg

Veloc. máxima : 200 Km/h

Veloc. de crucero: 177 km/h

Techo práctico: 4700 m

Autonomía: 650 km  

Se produjeron un total de 192 aviones. De ellos, los dos primeros fueron los prototipos del AISA I-11 y los 190 restantes correspondieron a la versión I-11B. De estos 190 I-11B, siete fueron destinados al mercado civil y los 183 restantes fueron a parar al Ejército del Aire, donde tuvieron la designación L.8C. El Ejército del Aire cedió al RACE 60 aviones L.8C entre 1956 y 1969. Estos se sumaron a los seis de la primera serie también registrados a nombre del Real Aero Club de España.

 

La AISA I11-b Con matricula EC-BTM, fue adquirida por la Fundació Aeronàutica Mallorquina al real Aeroclub de Oviedo, con la finalidad de conservarla y mantener algo del patrimonio histórico de los Aviones que volaron en el Aerodromo de Son Bonet